Uno de mis favoritos: ROOSTIQ

Uno de mis favoritos: ROOSTIQ

Uno de mis favoritos: ROOSTIQ

Llevaba tanto tiempo queriendo ir a Roostiq que ni me acuerdo. De hecho, fue el primer restaurante al que tuve que cancelar nuestra reserva cuando nos confinaron (por primera vez).

Había oído buenísimas recomendaciones de este sitio. Del espacio, de la carta, del ambiente y del trato. Uno de esos packs completos a los que te apetece ir si o si.

El sitio es muy elegante. Según entras, te encuentras con la barra. A continuación un salón con mesas a ambos lados súper bien decorado. Después hay otro pequeño salón con la cocina vista y la bodega (un espectáculo de espacio) y un poquito más escondido tienen un pequeño reservado para celebraciones un poco más íntimas.

Me encantó cada detalle, cada color y cada rinconcito súper bien puesto. 

Desde la cristalera de su cocina vista se puede ver el gran horno de leña napolitano. Es la joya de la corona. Lo utilizan para la mayoría de los platos ya que con ese tipo de cocina, los alimentos no pierden la hidratación natural y aporta un sabor final único. 

En Roostiq los ingredientes son de cosecha propia. En su dehesa tienen los animales que crían en total libertad y en sus huertos cultivan los productos de forma totalmente natural, libres de insecticidas o cualquier abono químico. Nos encontramos en un restaurante donde los platos van casi del campo a la mesa y eso se nota. 

Ellos dicen que no tienen un producto estrella en su carta. Y es verdad. ¡¡Tienen un montón!!

Su carta de presentación es “torreznos con champagne” lo cual ya dice mucho de su personalidad y es que es así: no puedes irte sin probar los torreznos

Ni tampoco sus alcachofas confitadas al horno de leña o los puerros confitados a la brasa… No querrás compartir ningún plato…

También tienes que probar una de sus maravillosas pizzas y el pollo Roostiq especialidad de la casa. Pero tienen una selección de carnes de vaca de Guikar para morir y pescados de lujo como el rodaballo entero a la brasa y al horno…

Está claro que estos chicos lo hacen todo bien!

Y cuando llegamos al postre, pues a mi me gustaría tener dudas, pero no las tengo: hay que pedir la tarta de queso. Es otro de los clásicos de Roostiq. De las de punta derretida. De las que quieres comerte una, dos y las que hagan falta…

No puedo dejar de terminar este post con los mandamientos que podréis encontrar en la carta de Roostiq y que me encantaron:

  • En Roostiq criamos pollos ecológicos de pasto y cerdos de bellota en nuestra finca, en libertad, de forma natural sana y libre de anitibióticos. 
  • Cultivamos todo tipo de verduras y hortalizas ecológicas, no usamos pesticidas, herbicidas ni abonos químicos de síntesis. 
  • Cocinamos a fuego directo. No maquillamos nuestros platos. No utilizamos ni nos gustan las freidoras. 
  • Nos gustan los torreznos y el champagne, la pizza y el buen vino.
  • En Roostiq hacemos las cosas con pasión.

Lo dicho, 100% recomendable.

¿Dónde está?

Roostiq – C/ Augusto Figueroa 47, Madrid.

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