La apertura más sonada del año: CARBÓN NEGRO

Desde que abrió sus puertas no he dejado de oír hablar de Carbón Negro. Ahora ya puedo daros mi opinión en primera persona… ¡Por fin!

Que si su parrilla era inmejorable, el sabor de sus carnes y pescados, la variedad y la calidad de sus productos, la mejor tarta de queso de Madrid… En fin, que en cuanto encontré la ocasión perfecta, reuní a mi familia y allá que fuimos. A cotillear, catar y dar el visto bueno 🙂

Soy apasionada de los sitios, los espacios, la decoración y el ambiente. No os estoy contando nada nuevo, vaya… Pues en Carbón Negro, aunque la comida sea el centro de la experiencia, la puesta en escena es co-protagonista, no tiene ni mucho menos un papel secundario.

Como en otros tantos restaurantes, el equipo de Proyecto Singular se ha encargado de darle forma. Dos plantas y una gran terraza interior a la que se accede desde la planta baja y a través de los grandes ventanales que inundan de luz natural todo el espacio. La calidez de los suelos de madera, la enorme chimenea que preside uno de los salones y los árboles junto a las ventanas dan la sensación de estar en mitad de una casa de campo. También cuentan con espacios más reservados en los que poder disfrutar de algo más de intimidad.

En la planta baja hay una gran barra central y el gran espacio destinado a la cocina (incluida la zona de parrillas) también está abierto para que los comensales puedan ser testigos del espectáculo gastronómico.

Si nos ponemos a hablar ya de su carta y sus platos… pues voy a decir muchas cosas buenas la verdad. Todo lo que había oído era real.  El chef, Gonzalo de Armas, inspira su cocina los platos tradicionales y caseos de nuestro país. Se formó en el País Vasco y su trayectoria se ha perfeccionado en los fogones del Hotel Santo Mauro, Goizeko Wellington o el restaurante Filandón).

Calidad y técnica leal al producto para hacer las delicias de todos nosotros.

Entrantes tan ricos como los buñuelos de Idiazábal, los pimientos del piquillo, la chistorra, la ensalada de tomate (de verdad) y ventresca, o los guisantes con huevo poché, nos dan pistas concisas de lo que trata la cocina de Carbón Negro y transmiten la esencia de la cocina de campo con su selección de hortalizas de cultivo ecológico de las mejores huertas.

En los platos principales, destaca sin ninguna duda la materia prima de los productos y el empleo de la parrilla de carbón.

Los pescados y mariscos traídos directamente de Galicia como el lenguado, el rodaballo, las cocochas a la brasa o al pil pil, o el rape a la parrilla servido con su sofrito son imprescindibles.

Las carnes tratadas y maduradas por proveedores madrileños y vascos. Diferentes cortes como el solomillo y la chuleta con sabor a brasa acompañado de lechuga, pimientos de padrón o de piquillo y las irresistibles patatas fritas. Todo riquísimo y muy nuestro.

Además, para un picoteo más informal, se puede disfrutar un aperitivo de encurtidos, escabeches, ahumados, quesos y embutidos recién cortados en la barra de mármol acompañado de una de sus cervezas de grifo, vermú o copa de vino.

En cuanto a los postres, ya íbamos con la idea de no compartir. En esta ocasión, merecíamos uno para cada uno y por supuesto teníamos que probar la famosísima tarta de queso. No sé si es la mejor de Madrid, pero desde luego y sin duda, si es una de las mejores. También muy rica la tarta fina de manzana con helado de vainilla, la tarta de Santiago con helado de turrón o el coulant de praliné. ¡Avisados quedáis! ¡Dejad hueco para el postre!

Una gran carta de vinos con una cuidada selección de etiquetas dando mucha importancia a los pequeños productores y a la elaboración natural y una variada oferta de cócteles cierran el show del magnífico Carbón Negro.

¿Dónde está?

Carbón Negro – Calle de Juan Bravo, 37, Madrid – Visita su web

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *