Hecho para disfrutar: BARRA Y MANTEL

Otra de las novedades de este año 2019 fue la apertura de Barra y Mantel. Un restaurante inspirado en la clase parisina de los años 40 que ofrece la misma calidad de comida en barra y mesa.

Es en definitiva un espacio polivalente con capacidad para hasta 80 personas y dentro de poquito con una terracita para 20 comensales.

A la entrada nos reciben unas mesas altas, la bodega expuesta en una amplia vitrina y con un montón de referencias y el cartel protagonista del espacio. A continuación, una gran barra central con alguna mesa alta más y al fondo el salón.

Las mesas son redondas (algo que me encanta por cierto) ya que hace que los grupos puedan comunicarse y compartir platos muchísimo mejor. Junto a la cocina vista se encuentra “la mesa del chef” con capacidad para 7 comensales. Es la mesa que yo pude disfrutar en mi visita a Barra y Mantel y lo cierto es que es perfecta, con una privacidad e intimidad algo mayor que las demás.

En la decoración destaca el suelo de baldosa hidráulica alrededor de la barra y una tarima de madera oscura para el resto del salón. Las paredes combinan un gris oscuro con bonito papel pintado a juego con la tapicería. Además podemos ver detallitos que dan al restaurante más personalidad como los nombres de algunos oficios y negocios antiguos que lucen en las paredes y que representan la época en la que se inspira el restaurante.

El chef y propietario de Barra y Mantel, Iván González, nos ofrece una carta clásica con productos tradicionales y de temporada pero con un toque sofisticado. Buenas carnes y pescados, arroces o guisos destacan en la carta. Siempre con la personalidad que aporta Iván, pero respetando los sabores de base de la materia prima para mostrarnos un restaurante honesto con platos sencillos y ricos.

Tuve la suerte de que cuando conocí Barra y Mantel, éramos unos cuantos y así pude probar muchas cositas porque de verdad tienen la típica carta de la que quieres todo!

Destacan algunos platos como los arroces (Iván tiene buena mano gracias a sus raíces valencianas) o los guisos de toda la vida como los garbanzos con rape y espinacas, las verdinas con perdiz o los callos con ternera. Aunque, porque lo dice todo el mundo, porque ellos lo saben debido a la buena aceptación de los clientes y porque lo pude comprobar en primera persona, el plato estrella son los canelones de solomillo y trufa. ¡Brutales!

También muy ricos otros platos como los pimientos de piquillo rellenos de vaca vieja, la puntilla con pisto picante, las albóndigas de chuletón o los platos de verduras ya que cuentan con excelentes proveedores.

Fuera de carta siempre tienen dos o tres sugerencias que aportan dinamismo. En mi caso, pude probar las alcachofas y han sido una de las mejores que he probado sin ninguna duda!

Dejad huequito para probar algún postre tan rico como la tarta fina de manzana, la torrija de la abuela o la milhojas.

La cocina está abierta en horario ininterrumpido por lo que el vermuteo es perfecto allí, las tardes o el afterwork con una carta específica más breve para picar algo más ligero.

Tampoco os perdáis los cócteles clásicos ya que es otro de los puntos fuertes del restaurante.

¡Hecho para disfrutar!

¿Dónde está?

Taberna Barra y Mantel – Calle Jorge Juán, 50, Madrid – Visita su web

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