Unguilty pleasures: RÓMOLA

Seguro que muchos de vosotros ya estáis pensando y preparando la operación bikini y cada vez os da más apuro salir a comer fuera de casa sabiendo que eso duplicará las calorías. Pues para todos vosotros, creo que esto os va a interesar. Vuestra opción es, sin ninguna duda, el restaurante Rómola.

Bajo el eslogan “Unguilty Pleasures” o lo que es lo mismo, “placer sin culpa o sin remordimiento”, han querido unir dos conceptos fundamentales: el placer de disfrutar de la gastronomía de alto nivel sin renunciar a la salud, el bienestar y el cuidado de uno mismo. Belleza y libertad cogidas de la mano.

Este innovador concepto se basa en una carta diseñada por un equipo de nutricionistas de Pronaf que han asesorado al chef Jorge Reina, para crear platos deliciosos a la vez que sanos. En ella se detallan las calorías de cada plato (ninguno supera las 400) y si es rico en fibra, potasio u omega 3.

Todas las recetas son hipocalóricas, sin azúcares añadidos, sin fritos, grasas trans ni harinas refinadas. También han prescindido del gluten por lo que todos los platos son aptos para celiacos y de la lactosa. Y no os penséis, que por esto, los platos son menos ricos, originales e innovadores. Mucha variedad de comida real más que apetecible con ingredientes naturales y frescos, carnes criadas en libertad y pescados salvajes.

Si a todo esto le sumamos que es uno de los sitios más bonitos donde he estado últimamente, ya forma el pack completo. El interiorismo ha sido diseñado por Andrés Jaque casi simulando una obra de arte y haciendo una oda a la belleza con referencias a la historia clásica.

El restaurante se divide en dos plantas: la planta superior que también cuenta con dos alturas para diferenciar un primer espacio más informal rodeado de una gran cristalera que simula un ambiente de terraza bajo una gran lámpara circular perfecto para picar entre horas o disfrutar de un afterwork, de un desayuno o de una merienda y un segundo espacio principal, como si fuera un templo, coronado por grandes piezas de mármol y detalles vegetales. Todos los asientos son de estructura metálica y tapizados en verde oliva lo que da la personalidad completa al restaurante.

En la planta baja, se encuentra otro salón principal para comidas y cenas donde el punto fuerte lo ofrece la gran cocina vista con los fogones y los cocineros en pleno auge. El espacio se convierte prácticamente en un espectáculo gastronómico para todos los comensales. Contrastes clásicos con materiales como robles, terciopelo y mármol en un espacio realmente moderno y cosmopolita.

Aunque a estas alturas de post ya estaréis deseando probar y conocer Rómola independientemente de los platos que haya en la carta, dejadme que os ponga los dientes largos un poco más con alguno de sus platos más icónicos: Alitas de pollo de corral deshuesadas y hummus con caldo acidulado de lemongrass, Huevos asados al carbón con tubérculos, Alcachofas con crema de tupinambo y velo de jugo ibérico, El huerto de Rómola, “Empanadilla” de vieira con corvina acevichada y leche de tigre, Arroz de pichón Mont Royal con trompetas de los muertos, Navajas glaseadas con kimchi y hojas orientales, Lomo asado de jabalí embarrado con berenjenas al carbón, miso y guarniciones, Jarrete de ibérico glaseado en 4 cocciones con endivias al carbón de encina… y ya paro porque podría ponerlos todos… ¡Qué ganas de volver para seguir probando!

Ah!! Un momento!! ¿Que no he mencionado los postres? Panna Cotta de pandan y polen, Turrón adaptado de almendras y naranja, Chocolate Rómola con roca de avellana… Seguro que ya estáis convencidos del todo.

Repostería para llevar y horario de cocina non-stop, desde el desayuno (y brunch los fines de semana), con una larga lista de smoothies, zumos, tostadas, bowls y bollería casera, hasta la cena.

¿Dónde está?

Rómola – Calle Hermosilla, 4, Madrid. Visita su web.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *