El grupo Wolf no ha dejado de sorprender este año y es que al lado de Fina Catalina, abre sus puertas La Picarona de Castelló.

En el restaurante, decorado por Álvaro Oliver, se mezcla lo clásico con lo moderno y tiene un montón de rincones especiales con detalles muy característicos.

La entrada tiene el más puro estilo de una tradicional casa de comidas de Madrid. Para comer o cenar tienen mesitas en la entrada, también en el fondo ocupando un espacio más íntimo y reservado, y en la parte central al lado de la barra.

El color rojo y la vegetación predominan en todo el espacio por lo que es de lo más agradable. En el techo, un montón de cestos de mimbre hacen las veces de lámparas y cuadros y estanterías con objetos muy peculiares decoran sus paredes.

Su carta es de cocina casera y tradicional pero tiene toques muy personales que convierten sus platos en únicos. Además tienen menú del día variado y con productos frescos.

Nos sirvieron una degustación de platos de la carta y nos encantó todo. Probamos las croquetas de trufa con un sabor increíble, unos bocatas súper crujientes de chipirones con alioli y de lagarto ibérico con pimientos.

También comimos la fideua de bacalao y las carrilleras con la salsa de su propio jugo y parmentier de patata riquísimas y de postre probamos la tarta de queso. ¡Nos pusimos las botas y todo nos gustó muchísimo!

Además el servicio es muy atento y amable. Te cuentan cada plato con pasión y disfrutan viéndote disfrutar a ti de su cocina. ¡Un placer comer en restaurantes como este!

¿Dónde está?

La picarona de Castelló – Calle Castelló, 3, Madrid. Visita su web.