Para terminar con los post de nuestro viaje a la Costa Oeste de EEUU, quería contaros nuestra experiencia en Los Ángeles. En este caso, os contaré un poco el recorrido que fuimos siguiendo nosotros.

Nos habían dicho que LA nos decepcionaría, pero como solo teníamos dos días para ver la ciudad, la verdad es que mereció mucho la pena y en ningún momento nos arrepentimos de esta visita.

Es la típica ciudad, como puede pasar con Nueva York, en la que casi todo te suena porque hemos visto sus zonas turísticas en un montón de películas, series o revistas pero no por esto deja de impresionar.

Aunque nuestro hotel estaba en la zona más céntrica, no podíamos dejar de visitar la costa de Los Ángeles, por lo que la primera mañana allí, nos fuimos hasta Venice Beach. El ambiente de esta zona era inmejorable. Surferos, skaters y el pacífico a nuestros pies.

Llegamos hasta Muscle BeachVenice Canals y después del rico paseo mañanero nos dirigimos hasta Santa Mónica Beach. De nuevo ambientazo y sobre todo en el Pier donde se encuentra Pacific Park. Disfrutamos muchísimo de esta mañana en las playas de Los Ángeles, de hecho, podría decir que para mi fue lo mejor.

La zona de Santa Mónica además, tiene muchas calles peatonales con un montón de tiendas que también merece la pena recorrer paseando.

A la vuelta a la ciudad, pasamos por las zonas más lujosas de la ciudad: Rodeo Drive y Berverly Hills. El nivel adquisitivo de esta zona se respira en el ambiente, las tiendas, hoteles e incluso el estilo de la gente reflejan la riqueza de estos barrios.

Y aquí llega lo más típico de LA: El paseo de la fama (Walk of Fame) con todas las estrellas de los famosos en la calle, el Teatro Chino y el Dolby Theatre. Es algo que obviamente estando en la ciudad por primera vez, hay que ver, sin embargo, esta parte sí que decepciona un poco ya que está llena de gente y la calle no es peatonal. Es una carretera con unas aceras bastante estrechas en las que se encuentran todas las estrellas en el suelo, por lo que pasear por la zona y pararse a hacer fotos, resulta una tarea algo complicada.

Por la noche nos dirigimos hacia el Staples Center, el famoso estadio de los Lakers y el LA Live. Es un espacio lleno de restaurantes y ocio, con muchísimo ambiente nocturno y un montón de gente sin llegar a ser agobiante.

Nuestro segundo día en Los Ángeles, decidimos comenzarlo visitando el Disney Concert Hall (solo por fuera) y dando un paseo por el Downtown. Esto fue lo que menos nos gustó, ya que el centro está bastante descuidado, apagado y sucio. Ni siquiera las calles principales tenían buena pinta así que fue lo único que pensamos que podríamos habernos ahorrado.

Lo último que nos quedaba por ver antes de partir hacia el Gran Cañón, era el famoso cartel de Hollywood. Llegamos hasta el parque Lake Hollywood Park y la verdad es que fue un acierto porque las vistas desde aquí eran muy buenas. Después seguimos hasta el Observatorio Griffith que también merece muchísimo la pena ya que las vistas de toda la ciudad son impresionantes desde aquí.

Como decía, de aquí partimos hacia el Gran Cañón. Os lo recomiendo al 100%. De camino paramos en Calico, un pueblo fantasma impresionante y en Kingman.

Lo primero que visitamos en la zona del Gran Cañón fue la famosa herradura, Horseshoe bend. Esto fue de lo más impresionantes que he visto en mi vida. Es indescriptible con palabras la verdad. Después teníamos una excursión contratada con guía por el Antelope Canyon, también indescriptible como las rocas hacen esas formas imposibles, y por último recorrimos por nuestra cuenta la zona del South Rim Gran Cañón parando en algunos miradores como Grandview Point o Matter Point.

En el mapa a continuación, os dejo indicados todos estos puntos, además de unos cuantos sitios chulos (no tuve oportunidad de ir a todos) de restaurantes y rooftops.

Si no conocisteis el restaurante Bubba Gump en San Francisco, también lo tenéis en Los Ángeles, las terrazas en las zonas de playa son impresionantes y no dejéis de visitar el primer Peggy Sue, con un encanto increíble, que se encuentra en la carretera de camino a Gran Cañón.

Así que dicho esto, seré una de las personas que os recomiende sin ninguna duda la visita a esta ciudad y a la parte del Gran Cañón porque realmente merece la pena verlo. ¡Espero que disfrutéis muchísimo de este viaje! Sin ninguna duda, para mi ha sido uno de los mejores de mi vida.